Apuntes, desvíos, destellos.
A veces como ahora, imagino el leve parpadeo de la luciérnaga,
pequeño titán frente a la noche
Rferdia
Dos sonetos
La publicación póstuma de los poemas de António Lobo Antunes permite escuchar de otra manera una voz que, después de treinta y dos novelas, conocemos bien. Nelas, Angola, la familia, los muertos y esas cosas aparentemente insignificantes que los años se obstinan en conservar vuelven ahora ceñidos a unos pocos versos. También vuelve esa manera tan suya de hacer que una frase avance como si recordara mientras se escribe, corrigiéndose, desviándose y regresando de pronto a aquello que parecía haber dejado atrás.
Estos dos sonetos están muy cerca uno de otro. En el primero aparece Nelas, pequeña localidad del distrito de Viseu ligada a la historia familiar del escritor: los pinos, la sierra, el Mondego, la viña, «coisas pobres». Al otro lado, una habitación, unos periódicos sobre una colcha y alguien a quien empieza a faltarle el aire. En el segundo, el paisaje se ensancha hasta Angola, donde Lobo Antunes sirvió como médico militar durante la guerra colonial portuguesa, para regresar después a un ataúd en Abrigada y a los tojos de la sierra.
Son poemas de catorce versos, pero la forma heredada admite dentro de sí una materia poco ceremoniosa. Se pregunta la hora, se habla de chicas, alguien anda «por ahí, por otros lados»; los soldados conviven con un verso de resonancia antigua «No tempo em que de amor viver soía», y una muerte puede ocurrir al final de una conversación. El soneto contiene esas cosas sin ennoblecerlas.
Las traducciones que acompañan a los originales no son profesionales ni pretenden presentarse como versiones autorizadas. Nacen de la lectura y del deseo de acercar estos poemas al castellano conservando, en lo posible, su voz y su respiración. He seguido criterios algo distintos en cada caso. En el primero he preferido mantener las irregularidades y asperezas del portugués antes que imponerle una música que no pide. El segundo permite trasladar parte de sus correspondencias sonoras casi sin esfuerzo: alegria / soía / sabia encuentran alegría / solía / sabía; soldados / lados / contados sobreviven prácticamente intactos. Cuando la fidelidad al metro o a la rima exigía alejarse demasiado de las palabras de Lobo Antunes, he preferido renunciar a ella.
Palavra que me apetecia mostrar-te Nelas
Palavra que me apetecia mostrar-te Nelas sabes os pinheiros
A serra o Mondego a vinha coisas pobres
Não é engraçado só darmos pela tarde quando os dobres
Da igreja de S. Miguel trazem os cheiros
De lavanda de mato e em vez disso tu deitada
A amarrotares na colcha os jornais que já não lias
Sabias tudo das miúdas e de mim e não sabias
Que estranho é para nós não te importares com nada
Na última falta de ar ao pegar-te na mão gritaste
(um grito que exagero um assopro ou assim)
Não faça essa cara que me assusta a mim
E ao veres-me parado (verias?) perguntaste
Que horas são respondi seis e dez e tu disseste
Que hora tão improvável e morreste.
Palabra que me apetecía mostrarte Nelas ya sabes los pinos
La sierra el Mondego la viña cosas pobres
No tiene gracia que solo reparemos en la tarde cuando el doblar
De las campanas de San Miguel trae los olores
De lavanda silvestre y en vez de eso tú tumbada
Arrugando sobre la colcha los periódicos que ya no leías
Lo sabías todo de las chicas y de mí y no sabías
Qué extraño es para nosotros que nada te importase
En la última falta de aire al cogerte de la mano gritaste
(un grito que exagero un soplido o algo así)
No pongas esa cara que me asusta
Y al verme allí parado (¿me verías?) preguntaste
Qué hora es respondí las seis y diez y tú dijiste
Qué hora tan improbable y te moriste.
No tempo em que de amor viver soía
Não sou grande espingarda na alegria
E quanto à vida estamos conversados:
No tempo em que de amor viver soía
Soía eu em Angola com os soldados.
Depois andei por aí por outros lados
A espiar-te de longe e não sabia
Que o tempo em que de amor viver soía
Eram minutos poucos e contados.
Tinhas pescoço alto: não tens nada;
Uns anéis no caixão em Abrigada
O restolhar do tojo pela serra.
Ao tempo que isto foi: não faz sentido
Tentar escutar-te, querer falar contigo
Como se houvesse sílabas de terra.
No soy gran cosa para la alegría
y en cuanto a la vida estamos avisados:
en el tiempo en que de amor vivir solía
solía yo en Angola con los soldados.
Después anduve por ahí, por otros lados,
espiándote de lejos y no sabía
que el tiempo en que de amor vivir solía
eran minutos pocos y contados.
Tenías el cuello alto: no tienes nada;
unos anillos en el ataúd, en Abrigada,
el crujir de los tojos por la sierra.
Hace ya tanto de esto: no tiene sentido
intentar escucharte, querer hablar contigo
como si hubiera sílabas de tierra.
Rferdia
Let`s be careful out there